El riesgo y la negación
En el foro chileno, al que seguramente algunos de Uds. están suscriptos, apareció un tema definido como: "Riesgo, accidentes, accidentados y mi experiencia del riesgo".
Hay comentarios generales muy interesantes vertidos por varios pilotos distintos.
También hay comentarios que son demasiado particulares como para comprenderlos si uno no conoce el episodio en particular, pero de todos modos, me parecen notas necesarias de leer, que ojalá disparen, en las dos listas de este lado de la cordillera, alguna serie de correos concientizadores sobre el parapente, en el sentido que no es lo mismo que andar en bicicleta, y que la NEGACION no nos hace bien....
Intenté compilar lo que leí en orden de aparición, descartando las partes que son muy particulares de la actividad en el ambiente chileno.
Estos comentarios, seguramente harán recapacitar a los mas precavidos, y los más arriesgados, seguramente continuarán con la NEGACION.
Es posible, que algunos de quienes lo tomen realmente en serio, se alejen de la actividad, y esto está muy lejos de mi intención o interés con este correo, pero creo que el "interés" no debe prevalecer sobre la realidad que vemos todos los días, y tal vez no queremos ver. Ojalá los más precavidos, solamente se vuelvan más precavidos aún, y los más osados y en muchos caso los más representativos, al menos no nieguen el riesgo.
Muchos de los que más escribimos en estas listas, tenemos "intereses" para que la actividad siga creciendo, y muchas veces ocultamos algunos riesgos.
Tal vez uno de los caminos, sea mostrar un poco más algunas realidades desagradables que preferimos no recordar.
Nunca seremos una actividad sin accidentes, pero creo que los niveles actuales se pueden bajar.
Hasta la próxima ...
Luis
Quiero reflexionar en 3 líneas sobre los accidentes.
Willy, Rambo, Carepi, Yo, Hugo, Carlos Cueto...todos los accidentes mas o menos serios han sido pilotos experimentados lejos de una escuela y cuyos perfiles tienen poco en común entre sí. Solo puedo asumir que el sobreestimar nuestras capacidades y subestimar las tolerancias del parapente me han causado más de algún incidente y creo que por ahí anda la cosa. Simplemente tengamos más precaución (no miedo, solo cautela) y sigamos volando.
Ok, son 5 líneas, pero achiquen el tipo de letra y agranden la ventana y quedamos listos.
Tony Reflex
Quiero compartir las reflexiones que me inspiraron los comentarios de Tony y el recuerdo de Eugenio, claro que las mías no van en 5 líneas...
Mi diagnóstico es que claramente no hay conciencia suficiente del riesgo a pesar o precisamente porque la mayoría de la sociedad lo considera un deporte de ALTO RIESGO. Nosotros no queremos parecer TAN raros y buscamos argumentos para demostrar que el riesgo no es TAN alto. No sé cómo habrá sido la experiencia de ustedes, pero cuando comencé a volar, para mi familia y muchos de mis amigos y conocidos yo estaba un poco o muy loco. Entonces comienzan las explicaciones: que no es TAN peligroso si vuelas en lugares tranquilos, a la hora que no es TAN fuerte, con las protecciones recomendadas, con un paracaídas de emergencia, en las condiciones físicas y sicológicas adecuadas, si has hecho un curso de seguridad y si vuelas una vela suficientemente segura para tu nivel.
Personalmente no tuve conciencia del riesgo hasta que tuve mi primera gran plegada. De un segundo para otro pasé de disfrutar tranquilamente el vuelo a preguntarme "¿qué cresta estoy haciendo aquí?" Pero eso no me llevó a tomar mayores precauciones. Después de pasado el susto viene la negación y se cuenta la historia como una aventura, que puede ser hasta heroica. Y vinieron otras experiencias. Muchas horas de vuelo. Cambio de velas, hasta una vela de competición con un primer vuelo tarde en La Pirámide. Negativo que se recupera y luego hasta el suelo. Solo un susto. Negación. Muchas más horas de vuelo. Todos los días. Finalmente Farellones: llegamos tarde, dormimos poco. Nueva negación, esta vez no reconocí que estaba en malas condiciones para volar. Durante el vuelo estoy cansado, no tomo decisiones y finalmente estoy cerca del cerro; plegada a baja altura, el parapente se recupera y termino en un aterrizaje con viento de cola en un lugar con muchas piedras y usando un arnés con muy malas protecciones. Bajada en ambulancia, gran dolor en la cola por un par de meses pero sin consecuencias físicas. Temor por muchos meses, más de un año. Gran retroceso en mi nivel y en el disfrute del vuelo.
Durante mucho tiempo no me interesé por saber de los accidentes de otros parapentistas. Tampoco es un tema que comercialmente resulta atractivo destacar (salvo para los que hacemos cursos de seguridad :-) ). Desconozco cómo tratan el tema los instructores, pero evidentemente no les van a presentar a sus alumnos las fotos de los muertos, los cojos y los que tienen la columna destrozada. Por otra parte la mayoría de los accidentes se producen por negligencia de los pilotos -"fallas humanas"- que nosotros no tenemos porqué cometer; entonces el paramente no es TAN riesgoso. Quizá ahí está una de las claves: negación de nuestra falibilidad. Nos estamos equivocando constantemente. Son muchos más los aciertos que los errores, pero cometemos errores. Creo que uno de los principales problemas es que muchos no queremos reconocerlo. La mayoría de nuestros errores en la vida cotidiana pasan desapercibidos o no tienen mayores consecuencias. En el aire la cosa es diferente.
Mi historia sigue con algunas acrobacias y una pérdida mal recuperada que finalmente termine cayendo con el paracaídas de emergencia entre los cables de alta tensión en La Pirámide. Otra vez el paracaídas después de un despegue en condiciones muy turbulentas: a 100 metros del piso una plegada grande y sin pensarlo tire el reserva. Nada de todo esto me afectó tanto como la muerte de Eugenio, mi amigo con quién vivimos entretenidos vuelos y espectaculares paseos; otros vuelos y otras aventuras. Muchos han sufrido esta pérdida u otras, pero verlo muerto en su ataúd me dejó destrozado. Probablemente pensé "yo no quiero estar ahí" y también "¿cuánto estoy dispuesto a arriesgar por un buen vuelo?" Mi vida no!. Sigo volando, y por tanto, sigo arriesgando, pero hoy mucho más conciente del riesgo asociado al vuelo.
No basta con que los pilotos hagan cursos de seguridad y aprendan a caer con el paracaídas. Tal como dice Tony, sin miedo, tenemos que estar concientes del riesgo que corremos en TODOS los vuelos (hasta en los lugares más tranquilos como en la playa y con pilotos EXPERTOS los ejemplos sobran: Víctor, Pipe, y otros). ¿Por qué no vemos la evidencia? ¿Por qué cerrar los ojos y pensar: no, A MI no me va a pasar? El otro día en la clínica se comentó "Hay que tomar medidas, obligar a usar esto y lo otro". Personalmente creo que no es el camino. Y creo que todos tenemos algún grado de responsabilidad en mejorar esta percepción del riesgo, especialmente los que tenemos más experiencia y los que son líderes de opinión. Creo que un buen aporte sería poner en los despegues correspondientes una placa o monolito como el de Paidahue, con la inscripción de las víctimas de accidentes; ellos no son solo buenos amigos que se fueron, también son testimonios de una realidad: los accidentes ocurren y pueden ser fatales.
Hay un detalle que sorprende, en ninguna parte vi una explicación del accidente de Hugo. ¿Más negaciones? ¿No nos servirá su triste experiencia para evitar, en la medida de lo posible, que alguien vuele carreteado y sin dormir? ¿O mi diagnóstico es equivocado? Especialmente me preocupa porque Hugo había hecho el curso de seguridad con nosotros en Abril.¿LE SIRVIÓ DE ALGO?! Yo sentí junto a la pena un poco de frustración.
No seré breve para no omitir detalles importantes, a mi juicio.
Girando una térmica muy desarmada en punta Batuco antes de tirarnos al primer cementerio, Hugo y yo estábamos a la misma altura unos 80-90m sobre el relieve. Lo veo tomar el núcleo ganándome altura por unos 7m y lo sigo, gira y lo pierdo de vista porque se pone derás mío. Al echar una mirada antes de girar yo mismo (costumbre que pocos tienen) no lo vi más alto que yo, donde lo esperaba, sino que afuera de la térmica girando a la derecha con una plegada de 40% aprox, que seguramente en algún instante fue mayor (perdió mucha altura y de desplazó mucho para una plegada de ese tamaño). Al recuperar rápidamente la vela, sin casi intervención del piloto, quedó un estabilo enganchado en los suspentes de adentro. Una corbata de 10%? El piloto está mirando fijo el estabilo mientras bombea como 50% del recorrido del comando, con eso acelerando el giro suave que había tomando la vela, luego de un giro completo y habiendo bajado unos 20m bombea de nuevo con menos ganas, pero la vela ya se había acelerado. Después de 2 o 3 giros estaba girando ya más rápido y de repente se da cuenta que iba directamente al cerro y se preparó para el impacto, pateando para poner los pies y el hombro.
Calculando con el fiscal usando el gps, el vario y yo simulé un giro con la misma tasa de caída, golpeó el cerro en forma perpendicular a más de 70 Km/h (girando a 55, cayendo a 7,2m/s y viento de cola de 13,5 km/h). Quedó inconsciente inmediatamente. En menos de 5 minutos habían 3 pilotos aterrizados con él (Philip Maltry, Jokn McKendrick y William de Puertorico). Los demás seguimos el vuelo.
15 Minutos antes, pasando el primer polígono, Hugo tuvo una plegada bastante grande que controló casi de inmediato, seguido de otra plegada que compensó en forma adecuada y con bastante seguridad. En el despegue se le vio relajado dentro de la concentración que uno tiene y cuando nos levantamos en la mañana no parecía estar excepcionalmente cansado o alterado. Dormimos algo más de 3 horas, pero recuerdo que Hugo tiene esa edad y estado físico que permite ese training.
Conclusión : tenía conocimientos para resolver el problema, nunca estuvo inconsciente ni bajo los efectos del alcohol, como algunos dicen, tenía altura y se podía controlar esa corbata. No hay explicación científica para lo que pasó.
Mi opinión : subestimó la corbata, tan chica que no pensó en tirar el paracas, ni compensar el giro ni chequear altura...parecía una situación que se iba a resolver sola. Desde afuera también me parecía que era una situación sencilla y tampoco me preocupé por él hasta que ya había caído, haciéndome pensar que me podría haber pasado lo mismo.
Lección : Las corbatas son malditas en que con una fracción del tamaño de una plegada hacen girar la vela mucho más exageradamente. No recuperan por sí solas por lo que el piloto debe saber qué hacer. Para peor, todas son distintas y hay que controlarlo en forma adecuada. En una corbata grande y con baja altura uno tira el paracas al tiro (tuve una de 60% a 55m del piso donde ni pensé en hacer algo que no fuera paracas). Hay que evaluar cada situación rápidamente. PARAR EL GIRO es fundamental, CHEQUEAR ALTURA es lo siguiente y CONSIDERAR EL PARACAIDAS en todo incidente, pues para eso está. No esperar para "ver qué pasa", pues puede no gustarte. Tú eres el piloto y si no tienes la vela controlada te estás entregando. Todas las velas pliegan y todas se acorbatan. No hay condiciones donde sea imposible. Si te pilla concentrado y sabiendo qué hacer, no vas a tener problemas. Es más un problema de actitud segura que de habilidad y conocimiento.
Atento a preguntas y comentarios, se despide atte.,
Tony Testigo
Excelentes pensamientos Nacho, por ahí va la cosa. Los comparto plenamente y estuve haciendo un parelelo entre tus incidentes y los mios, que harto se parecen (un paracas, una ambulancia, varias negaciones y reflexiones...).
No hay una "clave" para no accidentarse. Por eso hay que partir por el hecho que un porrazo está dentro de las posibilidades y tenerlo claro. Esa claridad me ayudó mucho a volver a volar (y seguir haciendo algunas acro) después de mi accidente grave. No fue una sorpresa.
Todos los parepente plegan, todos requieren saber manejar una plegada. Todas las condiciones cambian y pueden ser distintas a lo que aparentan, por lo que hay que saber interpretarlas y reaccionar acordemente (si el viento sube a 40km/h, si te agarra una térmica gigantesca y no quieres subir, si se pone muy turbulento y estás a 800m) No puedes pretender "volar en condiciones tranquilas no más" para que nunca te pase nada de eso. Todos los pilotos se equivocan y vas a tener que compensar tus errores : si te agarra una descendente cerca del cerro o si tienes que aterrizar en un lugar de 10x10m o si estabas haciendo "winover" y nadie te ha dicho qué cosas te pueden pasar o si simplemente no estás de ánimo o preparado para enfrentar todo lo anterior. Algunas de estas cosas te vas a dar cuenta después del porrazo, pero alguien más inteligente se va a dar cuenta con una plegada 60% girando a 80Km/h y bajando a 12m/s, cuando aún puedas hacer algo más barato que pagar un médico (parar el giro, por ejemplo?).
PERO, el mejor piloto se va a dar cuenta antes e impedir esa plegada, ya sea no despegando o aprendiendo a manejarla meses antes y esperarla con los sentidos abiertos.
Es mi opinión que los que dejan de volar al presenciar un accidente, o los que dejan de volar depués de un accidente propio no tenían claro ese riesgo y no han asumido lo que realmente es el parapente. También noto que no parece haber un problema en al instrucción, pues todos estos accidentes graves ocurren con personas de escuelas distintas con AÑOS fuera de ellas.
Saludos,
Tony Clarity
Nacho:
Personalmente creo que tu exposición es demasiado acertada.
Amo este deporte, gracias al parapente hice realidad mi sueño más preciado: VOLAR, gracias al parapente conocí al amor de mi vida. Empecé a volar en noviembre del 95, volé y disfruté muchísimo el aire, en la playa, en la montaña, en el lago (para el curso de seguridad). El parapente me ha hecho muy feliz, pero por otro lado, hoy son muchos amigos y compañeros de vuelo que extraño ver.
Me gustaría hacer mis reflexiones pero creo que las de los pilotos en ejercicio producen mejor impacto.
Gracias por entregar la tuya.
La Flaca