REGULACION DEL ARNÉS
por Ian Blackmore
* Artículo original de: XC Magazine
Preguntate esto: si tuvieras la chance de romper un récord, ¿te sentirías cómodo en tu arnés durante el tiempo que te llevaría hacerlo?. Con el invierno llegando es un buen momento para buscar roturas y desgastes en nuestro equipo, y para hacer ajustes finos para la próxima temporada.
Uno de los momentos críticos es justo después del despegue. El salir en una condición térmica exigente o en una banda dinámica angosta requiere nuestra inmediata atención y un vuelo preciso, pero muchos pilotos se encuentran luchando con su arnés y descuidan sus velas. Un buen arnés debería permitir que con solo levantar tus piernas te deslices hacia una posición cómoda y segura, pero muchos no lo hacen. ¿Alguna vez tuviste que retorcerte para acomodarte o soltar los frenos para empujar la silla hacia adelante?. A todos nos ha pasado, pero en ningún caso esto es seguro ni nos permite volar de la mejor manera. No corras todavía a comprarte un arnés nuevo - tal vez el problema esté en la regulación.
Colgá tu arnés y jugá con las regulaciones. Buscá la combinación de ajustes que sea cómoda en vuelo pero que también te permita sentarte fácilmente después del despegue. Obviamente hay distintos diseños de arneses, pero los problemas más comunes son:
- Perneras muy sueltas, que hacen que el arnés quede cómodo para correr pero le permiten deslizarse hacia arriba a medida que despegás. Justo antes de despegar tirá el asiento lo más abajo posible y luego apretá las perneras.
- En la mayoría de los arneses hay una correa en cada costado que controla el ángulo entre la tabla del asiento y el respaldo. Suele estar justo abajo del punto de suspensión. Si lo ajustás demasiado, la parte posterior del asiento se elevará respecto de la delantera y tenderás a caerte hacia adelante. Alargá esta correa para bajar la parte trasera del asiento y crear un mayor efecto de "bolsillo".
- Algunos arneses tienen una correa dentro de su parte dorsal que ajusta el largo del respaldo. Si está muy ajustada tendrá el mismo efecto descripto arriba.
- El tener el asiento erguido puede dificultar que nos pongamos cómodos. Las correas que determinan cuán supino estás suelen estar bajo tu axila. Ajustalas para poner el arnés más supino y alargalas para una posición más erguida.
- La mayoría de los arneses tienen una extensión al frente de la silla que se ajusta con una correa a cada lado. Si se ajustan demasiado la extensión se te entierra en la parte posterior de los muslos; si están muy flojas se sentirá que el asiento es muy corto y te deslizarás hacia adelante.
- La mochila o la ropa mal acomodada pueden impedir que te acomodes bien en la parte trasera de la silla, especialmente si llevás un paracaídas dorsal. Tratá de llevar todo el equipaje que puedas debajo de la silla en vez ponerlo en el pequeño bolsillo dorsal.
Si después de probar todo esto todavía no podés ponerte cómodo, vale la pena consultarlo con tu instructor local para ver si él puede mejorar las cosas. Tal vez el arnés no sea del tamaño ideal para vos, o tal vez vos te "agrandaste" - ya sea debido a las fiestas de Navidad o al abrigo invernal. Si a pesar de estar más cómodo aún te cuesta sentarte, podés analizar el uso de un estribo.
Un estribo te permite llevar la espalda bien hacia el respaldo del arnés, empujándote contra él mediante los pies. Así podés despegar y sentarte perfectamente sin interferir con los frenos y sin tener que soltarlos. También sirve como un cómodo apoya-pies en vuelos largos.
Un estribo básico consiste de una soga pesada, un tubo plástico flexible y un pedazo de elástico. Pasá la soga por dentro del tubo (una manguera transparente de combustible sirve bien) y atala a ambos lados del frente de la extensión de la silla. La longitud debe ser tal que puedas apoyar cómodamente ambos pies durante el vuelo. Atá un lazo en el elástico, lo suficientemente grande como para que quepa la punta de tu bota. Atalo al centro de la manguera de combustible, con un largo suficiente como para que no te impida correr con el arnés.
Una vez en el aire, simplemente estirá la pierna que tiene el elástico. Esto levantará la soga y te permitirá apoyar el otro en el tubo. Luego empujate contra la soga mientras te metés en la silla. Antes de aterrizar, o cuando necesites usar el acelerador, poné un pie en el tubo y sacá el otro del lazo del elástico. Si usaste una soga lo suficientemente liviana, quedará colgando hacia atrás debajo del fondo de la silla, sin causar molestias.
La recompensa por una hora de trabajo en un día lluvioso puede ser un gran aumento en la duración y placer de tus vuelo debido a la mayor comodidad y control.