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Más alto, rápido y lejos

Por Guillermo Sáez

Tengo bien presente cuando "El Oreja", les decía a casi todos los pilotos con marcas verdes y amarillas en sus cascos, que se prestaban a despegar, que NO se concentraran en la/s térmica/s de servicio y que ni bien ganaran altura avanzaran sobre el valle que encontrarían otras térmicas. Para de esta forma descongestionar las zonas mas concurridas. A mi criterio, es un buen criterio, a pesar de que escuché a algún piloto aterrizado, como que la culpa de estar aterrizado era por hacerle caso al "Oreja" y no por su propia inexperiencia. Pero quizás falto un poco más de énfasis al tratar de convencer o incluso llegar a retar por radio a los pilotos que por unos minutos u horas más de vuelo se quedaban a vivir en la/s térmica/s del despegue.

Particularmente, no disfruto de los vuelos en donde hay una gran aglomeración de pilotos con distintos niveles de pilotaje, porque en lugar de estar concentrado en mi propio vuelo, debo ir más concentrado en el vuelo de los demás. Me pasó en Carpintería, mas de una vez que estando girando una térmica, el que ingresaba NO lo hacía tangencialmente y buscando el lado opuesto a la posición que yo ocupaba, sino que se mandaba derecho al centro de mi radio de giro, y entonces ¡¡uauu!! que hace este tipo acá cruzándose de esa manera. En una oportunidad tuve que hacer literalmente un wing over (reversión del giro) hacia mi derecha para evitar un choque frontal con un parapente muy colorido que se cruzó de esta forma; puteadas por lo bajo, decidí no retomar la térmica que acababa de salirme, porque el muy ganso la atravesó y después giraba para encontrarla como un enloquecido cambiando los radios de giro peligrosamente. También vi y escuché plegadas importantes muy cerca de mi posición o de otros parapentes, en algunos casos con pérdida de altura para tener en cuenta. No pude evitar pensar, que pasaría si por las condiciones fuertes del mediodía, alguno que estaría por encima mío se comiera una plegada terrible y terminara cayendo encima de mi vela.

Entonces creo que abría que preguntarse de qué sirve 1 o 2 horas de vuelo de esta forma?. Es como si uno se iría de paseo a Buenos Aires y elegiría caminar por el microcentro a las 14:00 Hs o tomar un subte a las 18:00 Hs. El paseo se transformaría en una locura, donde todo el mundo está en la suya y se olvidan de las reglas de convivencia.

A la gente que yo les he enseñado a volar, no solamente les he enseñado la técnica del vuelo, sino también el PLACER DEL VUELO, que hay que volar por uno mismo y para uno mismo, si además despierta en terceros sentimientos de admiración o envidia, bueno, no hay que dejar que éstos alcancen o contaminen lo que estamos sintiendo cada vez que estamos en el aire.

¿Además no es mucho mas provechoso, o técnico (si se prefiere), salir a conquistar el inmenso espacio que hay alrededor nuestro, más allá de como nos vaya, que quedarse "hueveando" en la térmica de servicio? ¿No es más interesante plantearse un mini-cross, por zonas con rescate fácil, que acumular horas de vuelo en donde está la ascendencia conocida?.

Mi experiencia me dice que la gente que se acerca para aprender a volar, vienen (al igual que los niños) vacíos de conceptos (salvo algunas excepciones), y nosotros los que los formamos somos los únicos responsables de meter en ese recipiente vacío, toda la mierd... de la competitividad, la insatisfacción, las marcas, los L/D, la velocidad máxima acelerada y todo eso. Me recuerda a mi época de adolescente, que si no te vestías con zapatillas All Star, jean Wrangler y remeras Pengüin, era como que no estabas completo, aquí en la mayoría de los casos (desgraciadamente) pasa lo mismo, si vas a un encuentro de parapentes y no te volvés con 2 o 3 hs de vuelo como mínimo, te faltó algo, ni hablemos de contar que no saliste a volar, porque, si bien había otros volando, las condiciones te intimidaron.

Entonces para no ser la oveja negra del rebaño, a pesar de un disfrute dudoso, salimos a volar..., y que tenemos, no precisamente un montón de concientes pilotos en el aire disfrutando, sino un montón de posibles problemas y/o accidentes.

Creo que a la problemática del CRITERIO para volar, tenemos que encararla desde su base, desde preguntarnos porqué volamos y/o para qué volamos. No me sorprendería que la mayoría de las respuestas sinceras, no sean precisamente para llegar mas alto, mas lejos y mas rápido. Entonces comencemos por cultivar nuestros más profundos, sutiles y sinceros sentimientos con respecto al vuelo, sin dudas que optaremos por los criterios que aparentemente están faltando.

Felices vuelos.

Guillermo